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sábado, 24 de septiembre de 2016

II CERTAMEN LITERARIO INTERNACIONAL DE LA FUNDACION SOMOS 2016
OTORGA PRIMER LUGAR A LA ANTOLOGIA "IDILIO ENTRE PROSA Y VERSO" DEL CLUB DE FRANCISCA ARGUELLES-
DIPLOMA COMO PARTE DE LA ANTOLOGIA-AUTOR: MERY LARRINUA



Mi participacion:



Mi cuento

Era un concurso de micro relato, faltaban aproximadamente 3 o 4 días para el plazo de entrega y aun no me había decidido a escribir, era difícil, y  enviarlo más: -¿para qué?, ¿Quién lo iba a entender? – me decía una y otra vez. - ¿y si lo envío anónimo?
Un día más.
Me senté en aquel butacón ya viejo…y me dispuse a escribir “Mi cuento” que me sabia de memoria.  Pasaron los minutos y las palabras venían rápidamente a mi mente, escribí…escribí….me sentí cansada, cerré mis ojos, dormí…soñé…me vi….ahí sentada, con la cabeza inclinada, con una hoja en la mano, un lápiz caído…mi cuento… ¡oh mi cuento!...y ahora ¿quien iba a enviarlo?
Murieron  dos  noches.  El sol hizo que nacieran los días. Sirenas.
… “tiene tres días de muerta y un cuento sin terminar”.
Quise gritar: ¡que alguien envíe Mi cuento!
-tal vez si le hubiera titulado “Para la eternidad”…y…es que, solo falta el “Fin”


Mery Larrinua

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¿Pesadilla o Destino?
                                                                                                            
Cerré los ojos.
Era una noche terriblemente fría, entre matorrales, rocas de miles de años, tierra negra, sucia de dolor y grito, seguí mi andar pesado, muy pesado, lento, la densa neblina inundaba cruelmente mis pulmones, haciendo mí respirar difícil.  Mis ojos trataban  inútilmente divisar vida, algún movimiento ajeno a mi cuerpo.
El frio comenzó a calar hasta mis huesos, comencé a oírlos titiritar; en cualquier momento alguno de ellos sucumbiría a semejante temblor y entonces caería de dolor.  Ojala mis tobillos y rodillas cedieran de ultimo, pues quería avanzar, necesitaba llegar a aquella luz lejana lo antes posible… ¡tenia que lograrlo!
-“¡Oh, como se oían los huesos en el silencio sepulcral de aquella noche!”-
 -ya casi-pensé
 La neblina estaba mas densa, apenas podía respirar, sentí mitigar mi tobillo izquierdo, mi rodilla…a rastras llegue, mas aquella brillante luz cegó mis retinas, cerré mis ojos.  A los minutos, ya había desaparecido el inmenso esplendor, la neblina se había disipado….es cuando me doy cuenta, era el destino, allí estábamos los que comenzaron antes, los que comenzamos después, todos los huesos partidos, era el verdadero fin del camino.  Deje de respirar.  Había llegado a mi destino. 
Por Mery Larrinua



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